Seminario: Emergencia y Sociología

El miércoles 1 de septiembre de 2010 se llevó a cabo el Seminario “Emergencia y Sociología”, el cual reunió a académicos de diversas universidades, tanto nacionales como internacionales, destacándose en particular la asistencia de dos ex profesores del Departamento de Sociología. El objetivo de este seminario fue discutir el concepto de emergencia como un enfoque transversal en la teoría sociológica contemporánea y sus consecuencias para la construcción teórica, la investigación empírica y el análisis interpretativo.

 

La primera presentación titulada “Emergencia, sociología y el problema de lo humano” estuvo a cargo del profesor Daniel Chernilo (Loughborough University). Éste sostiene que el problema de “lo humano” nunca ha sido atención de la sociología, debido a que existen ideas problemáticas acerca de lo que esto significa; por una parte, la idea de lo humano está cargada de reflexión metafísica, y que en el intento por diferenciarse de la filosofía y darle a la disciplina un carácter más cientificista, la sociología se ha apartado de este tipo de conceptos. Segundo, que en la modernidad existen diversas formas de lo social, por lo cual también hay diversas maneras de ser humano. Tercero, que explicar lo social es complejo, y por lo tanto reflexionar acerca de la dimensión humana también contempla esta dificultad. Considerando estos puntos, la sociología estaría en una tensión entre ser una ciencia que que se dedica al estudio lo social y el estudio de lo humano. Frente a esta problemática, Chernilo se pregunta cómo es posible reflexionar lo social sin tener en cuenta lo humano, y resuelve la tensión al decir que en la explicación de lo social se encuentra la emergencia de lo humano. Por lo tanto, la explicación de la sociología respecto de la sociedad requeriría de un carga de “humanidad”, y un ejemplo de esto es el pensamiento de Margaret Archer, quien situaría al ser humano como la fuente y origen final de la sociedad, rescatando por medio de la idea de identidad la capacidad de las personas de trascender la racionalidad instrumental y tener preocupaciones últimas que nos identifican.

 

 

A continuación, el profesor Aldo Mascareño (Universidad Adolfo Ibáñez) presentó su propuesta “Emergencia y contingencia”, que se basa en la idea de que la sociedad moderna es un orden social emergente y, por lo tanto, complejo; y dada su complejidad, altamente contingente. Así, el concepto de contingencia puede ser entendido como el orden social propio de la sociedad emergente que sustenta su legitimidad, como un valor propio de la sociedad moderna. En la contingencia se encuentra el conjunto de oposiciones generadas por la doble negación entre necesidad e imposibilidad. La contingencia por tanto puede ser utilizada como una distinción, como un principio regulador, ya que se establece como un modus vivendi de valores propios.

 

 

La última exposición de la mañana estuvo a cargo del profesor Dave Elder-Vass (University of Essex yLoughborough University), con su ponencia titulada “An emergentist theory of action”. Para explicar su teoría de la acción, comienza situándola como una aproximación desde el realismo crítico, la cual enlaza el concepto de emergencia con la noción de poderes causales. De este modo, existirían eventos ocasionados por la interacción de poderes causales (tendencias), los cuales son propiedades emergentes de las entidades y producidos por mecanismos generativos. Las entidades que operan en el mundo sociales son las personas, consideradas como entidades físicas con capacidades o poderes distintivos, cuya acción es producto de poderes que interactúan (eventos), y que incluye el poder humano de agencia y la influencia de entidades sociales. La noción de acción es analizada dentro de la teoría de dos autores: Pierre Bourdieu y Margaret Archer. En el caso de Bourdieu, por medio del concepto de habitus se puede decir que la acción es resultado de disposiciones estrcuturadas, ya que dependen de nuestra experiencia social. Así, critica al sociólogo francés pues éste se estaría inclinando por el lado determinista de la agencia, con lo cual no daría mucha cabida a explicar la acción humana. En el caso de Archer, la acción sería una capacidad emergente de monitorearnos, un reflejo de lo que cada persona quiere ser, ya que nuestra identidad y proyectos derivan de una deliberación reflexiva. Así,  si bien recibiríamos influencias sociales, tendríamos mayor libertad en tomar nuestras propias decisiones. Ambas teorías estarían en conflicto, por lo que Elder-Vass toma parte de cada una y propone un modelo de “disposiciones y creencias”, por medio de lo cual la acción puede explicarse como el resultado de un proceso de deliberación reflexiva (Archer), pero que finalmente igual depende de la experiencia social (Bourdieu). Es decir, la acción humana es emergente porque es algo que decidimos, pero esa decisión responde también a algo que no lo pensamos; que actúa a nivel subconsciente, por lo que las disposiciones están siendo afectadas tanto por la experiencia como por la reflexividad. De este modo, su respuesta que hace interactuar la noción de propiedades mentales emergentes con la noción de experiencia condicionada resolvería el problema teórico de la relación entre estructuras y agentes sin caer en un reduccionismo biológico ni un determinismo social.

 

 

Para finalizar este primer módulo, se realizó la presentación de los libros de la Colección “Personas, organizaciones, sociedad”. En esta instancia, el profesor Omar Aguilar, director de la carrera de sociología, se refirió al título de la colección como el reflejo de “cómo se articulan estos órdenes emergentes”. La primera publicación publicada en esta colección corresponde al libro del profesor Claudio Ramos “La transformación de la empresa chilena. Una modernización desbalanceada”, que es una mirada académica a las organizaciones, lo que la distingue del análisis común que se suele realizar sobre las organizaciones empresariales a nivel ministerial o gremial.

La segunda publicación fue presentada por el profesor Daniel Chernilo, traductor del libro de Margaret Archer“Teoría Social Realista: El Enfoque Morfogenético”, quien destacó la importancia de traducir esta idea de Archer que está tan presente en la tradición inglesa del realismo crítico y que en Chile era poco conocida. Este libro estaría hecho para la investigación social empírica, a pesar de tener un gran fundamento ontológico y por ende ser también muy teórico, en donde la temática central es mostrar que los agentes se sienten y son parcialmente construidos y parcialmente libres, y que es este espacio intermedio de acción donde se desplega la vida social.

La tercera publicación de la colección de sociología fue también presentada por el profesor Omar Aguilar y corresponde al libro del ex-profesor del departamento, Aldo Mascareño. El libro lleva por título “Diferenciación y contingencia en América Latina”, y es el resultado de una línea de trabajo que se inscribe dentro de una investigación acerca de la trayectoria latinoamericana entendida como una diferenciación funcional distinta, ya que no sería posible abordarla con las mismas categorías de la diferenciación funcional propuesta en la teoría de sistemas clásica.

 

 

 

La segunda parte del seminario, realizada en la jornada de la tarde, contó con la participación del profesorMauricio Salgado (University of Surrey), ex alumno de la Universidad Alberto Hurtado, quien presentó su ponencia titulada “Modelos de emergencia”, en donde postula que la realidad social puede ser explicada a partir de modelos, a pesar de lo problemático del término emergencia, y que estos modelos nos permiten hacer reducciones de complejidad, otorgar explicaciones y formular predicciones. Describe que los mecanismos sociales consisten en entidades y las actividades que éstas realizan. Por lo tanto, en la realidad social existiría un mecanismo detrás de los fenómenos que son estas entidades y sus actividades. De este modo, los modelos se encuentran entre la teoría social y la realidad social, siendo discursos que se transforman en enunciados lógicos, y luego se formalizan en formulaciones teóricas.

 

Posteriormente se refirió al concepto de emergencia, explicando que no consiste en un comportamiento aleatorio ni caótico, sino que es la producción de algo; es cómo los individuos construyen realidad. Es por ello que podemos predecir el comportamiento de un sistema social complejo, ya que al formalizar los mecanismos causales se comprueba la combinatoria de los elementos de un modelo. Así, los fenómenos sociales pueden ser modelados y explicados causalmente, ya que los mecanismos sociales que involucran entidades, actividades y estructuras en el nivel micro generan patrones a nivel macro que podemos observar. Por lo tanto, el fenómeno de la emergencia no significa que no se pueda reducir, explicar y predecir.

 

 

El seminario terminó con la ponencia del profesor Omar Aguilar (Universidad Alberto Hurtado) “La emergencia del habitus”. En ella, Aguilar propone discutir la teoría del habitus a partir de dos principales problemas que en la obra de Bourdieu no están desarrollados: la compatibilidad con un enfoque emergentista y la relación entre habituación y reflexividad en la emergencia del habitus.

 

Partiendo de los principios del realismo social, formulados por los británicos Roy Bhaskar y Margaret Archer, planteó la hipótesis de que la propuesta teórica de Pierre Bourdieu, siendo la que mejor logra dar cuenta de las limitaciones objetivas que hay en los enfoques reduccionistas en teoría social, no logra explicar satisfactoriamente cómo es posible que la sociedad se constituya como una realidad no reductible a los agentes ni a las estructuras. Su intento de romper radicalmente con el estructuralismo objetivista y con el subjetivismo, mediante el concepto de habitus, le impide ver en éste un fenómeno emergente a partir de un dualismo ontológico. Ello porque que su principal preocupación parece ser la existencia del dualismo a nivel epistemológico, sin interrogarse por las implicancias ontológicas de un dualismo que se origina en el carácter estratificado y emergente de la realidad social. Por otro lado, la teoría del habitus no logra explicar en forma satisfactoria cómo es que los individuos, junto con producir el mundo social, lo transforman. Aguilar sostiene que éste es un problema teórico para el que Bourdieu no ofrece respuestas satisfactorias pero que como problema, no tiene que ver necesariamente con el carácter conflacionista o no conflacionista de su teoría sino con la ausencia en ella de un análisis de la temporalidad en la correspondencia entre posición, disposición y toma de posición en el espacio social.

 

 

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