Paneles ALAS realizados en la UAH

Durante la semana del 30 de septiembre al 4 de octubre, en el marco del Congreso Latinoamericano de Sociología, ALAS Chile 2013, se llevaron a cabo diversos paneles en la UAH. Cada tarde desde las 15.30 horas, en ocasiones hasta pasadas las 18.30, se instalaron paneles de una gran variedad de tema, que permitieron la generación de discusiones y debates entre los concurrentes. En más de una ocasión se hizo notar la importancia de que en estas instancias participaran crecientemente más actores sociales involucrados, como forma de enriquecimiento mutuo de las discusiones.

A continuación, un breve recuento de algunos de los destacados paneles que albergó la UAH:

Contracorriente, migrantes desde la crisis. Condiciones, estrategias, y consecuencias, de los flujos migratorios latinoamericanos.

Este panel fue coordinado por el Departamento de Sociología y el de Antropología, y moderado por Carolina Stefoni, directora del Departamento. Contó con las exposiciones de Jorge Duany, Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de California, Berkeley, actualmente director del Instituto Cubano de Investigación, y Luin Goldring, Doctora en Sociología del Desarrollo por la Universidad de Cornell, Estados Unidos, académica del Departamento de Sociología de la Universidad de York.

El doctor Jorge Duany, expuso un trabajo titulado “Fronteras borrosas: La migración transnacional entre el Caribe Hispánico y los Estados Unidos”. En éste planteó la presencia de una suerte de difuminación práctica de fronteras, producto de la circulación constante de migrantes en la zona del Caribe y Estados Unidos, más allá de las condiciones jurídicas o políticas que hacen grandes diferencias entre los distintos países de la región. El profesor de antropología de la Florida International University, presentó los casos y particularidades de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. Señalando que, dadas las condiciones jurídicas, los elementos fácticos y prácticos de las migraciones, se pueden constituir tipos de relación diferenciados entre estos países y los Estados Unidos de Norteamérica. República Dominicana, por ejemplo, puede caracterizarse como un “Estado nacional transnacional”, que “depende cada vez más de las remesas para la mantención de sus familias”, constituyéndose como el país que más remesas envía, y que Jorge caracteriza como un transnacionalismo extendido. Puerto Rico, por otra parte, constituiría lo que llama un “Estado colonial transnacional”, pues dadas sus relaciones con Estados Unidos, constituye cada vez más una “migración circular”, registrándose una alta tasa de retorno lo que articularía un “transnacionalismo colonial amplio”. Por último, en el caso de Cuba la migración se constituye sobre todo a partir de “lazos transnacionales extraoficiales”, los que registran un progresivo aumento desde la década de los 90’s, luego de un período de retraimiento posterior al pick migratorio de los años 70’s. Ahora bien, más allá de las diferencias, el profesor Duany, hizo hincapié en la circulación constante no sólo de gente y dinero, sino de prácticas culturales que se expresan sobre todo en las “segundas generaciones” que constituyen identidades particulares, “híbridas” podría decirse, creando además espacios propios de acción y reunión en el seno de la sociedad norteamericana.

La doctora Luin Goldring, presentó el trabajo titulado “Conceptualización y estado de no-ciudadanía en Canadá: Las ‘Serpientes y Escaleras’ de las trayectorias de estatus legal precario”. La idea de la académica es ir más allá de la categoría de no-ciudadanía, hacia la teorización del “estatus legal precario”, esto pues en la discusión canadiense, tienden a invisibilizarse problemáticas relacionadas con el status legal debido a la forma en que se organiza la regulación en el país. Existen dos categorías normales de acceso al país, por un lado, una “autorización temporal de estancia y/o empleo”, que supone una entrada y salida del país delimitada y controlada, y por otro lado, una visa de residencia permanente, mucho más “selectiva” y vinculadas sobre todo a capital económico y cultural. En la literatura canadiense, entonces, no aparece posible hablar de indocumentados del mismo modo que se habla en Estados Unidos, sin embargo, insiste la profesora Goldring, entre estas dos  categorías rígidas, existe una serie de status intermedios, que generan situaciones de precariedad efectiva de estatus, dado la condicionalidad que manifiestan una serie de servicios sociales. La organización de la ciudadanía generaría un “tipo de ‘serpientes y escaleras’ con muchas maneras de perder el estatus migratorio”. Pero además, señala la investigadora, las personas que pierden el estatus permanente, o entran con temporal, realizan mucho trabajo para conseguir una mejor situación legal, y sin embargo, se registran “efectos duraderos”, que la autora conceptualiza como verdadera “cicatrices” instaladas entre el “trabajo invertido” para conseguir mayor seguridad social, y las “escasas diferencias” que esto expresa en la práctica.

Finalmente se abrió el espacio a preguntas y comentarios.

 

Biociudadanía, Riesgo, y Redes Sociotécnicas.

Otro panel llevado a cabo en la Universidad Alberto Hurtado, fue el de “Biociudadanía, Riesgo y Redes Sociotécnicas”, coordinado por un grupo de investigación en ciencia y tecnología, y moderado por Felipe Ragliantti. Participaron en este panel, los investigadores: Andrés G. Seguel, Jorge Castillo, Beatriz Cavia, Paula Francisca Saravia, e Ignacio Irazuzta. Las distintas exposiciones abordaron diversas temáticas relacionadas con la problematización de las construcciones biologicistas de las identidades humanas y sociales, desde la transexualidad, a enfermedades como el cáncer, la tuberculosis, o la epidemia H1N1.

Beatriz Cavia, presentó su exposición “De la patología de la identidad a la patología de la experiencia: modificaciones parciales de la despatologización”, donde cuestiona el carácter que se le otorga desde la psiquiatría actual a la transexualidad. Si bien, como señala la investigadora, “la transexualidad ya no es una enfermedad mental” según el DSM V (manual de diagnóstico usado en psiquiatría), ésta se considera aún como una “disforia de género”, es decir, como un trastorno de la identidad sexual. Esto, según la interpretación de la expositora, implica un traspaso de la patología al malestar de la experiencia, con lo cual se responsabiliza-culpabiliza a los individuos. Uno de los postulados que se involucran en esta idea es que con la forma en que se construye el DSM V, se desplaza lo patológico a la responsabilización individual, a través de la comprensión de la patología como algo central y normal en la sociedad, en donde todos estamos en riesgo. De este modo, se contribuye a una psicologización de la cultura, que pone sobre la mesa cuestionamientos y dificultades para saber de qué se habla cuando se habla de despatologización.

Jorge Castillo, expuso respecto a la construcción social del cáncer, en su ponencia titulada “Cáncer y biopolítica. Un análisis semiótico-material del riesgo y la susceptibilidad”. En ella comienza dando claves de interpretación enraizadas en los trabajos de Nikolas Rose, respecto al carácter molecular del pensamiento médico sobre el cuerpo. En ese sentido, la influencia genética, implica la posibilidad de diagnósticos pre-sintomáticos, y por tanto el objeto de la biomedicina, deja de ser la enfermedad, para cubrir la vida en sí misma. En la línea de la presentación anterior, todos somos entonces susceptibles. Se borra la distinción clara entre enfermo y ciudadano, y la realidad de la enfermedad queda vinculada a la manipulación e intervención técnica. El cáncer, para el expositor, más que una entidad discreta, es una trayectoria semiótica-material, que viven aquellos que han sido diagnosticados, y sus círculos cercanos.

Paula Saravia, presentó “Del dolor a la ciudadanía: Tuberculosis, fármacos y descolonización en Bolivia”, en donde aborda esta enfermedad que aparece en el imaginario chileno como superada. Paula parte del reconocimiento de una paradoja que se da en Bolivia, donde la enfermedad no es parte un imaginario pretérito. En aquel país, se registra una alta tasa de abandono del tratamiento, a pesar de ser gratuito. Luego, realiza un recorrido por la historia social de la enfermedad, para reconocer la tuberculosis como: i) Una experiencia encarnada; ii) una enfermedad racializada; iii) un espacio de transformación del sujeto enfermo; un idioma compartido del dolor; y iv) un “borderland”, es decir, un mundo de experiencias y prácticas específicas que constituyen un lugar que no existiría. De este modo, las tipologías posibles respecto a los individuos y esta enfermedad, se abren en un espacio en torno a los ejes de inclusión-exclusión y de patologización-medicalización, en donde aquellos que gozan de más derechos, son quienes más participan de la medicalización, y por ende, quienes se resisten a ser medicalizados, se alejan de la “ciudadanía” otorgada en cuanto sujeto de la tuberculosis.

Andrés Seguel, exploró la construcción de la epidemia H1N1 en marzo de 2011. Especialmente desde el punto de vista de cómo pudo concatenarse una situación local, en una emergencia global. Es eso, según el expositor, lo que le da el carácter de potencial pandémico a una enfermedad que no necesariamente lo tiene, es decir, la forma en que se conectan los niveles, la escala de lo local a lo global. En esta línea, son fundamentales los “operadores” que conectan situaciones que no tendrían necesariamente que conectarse, a saber: a) El nivel comunicacional; b) Los protocolos médicos; c) Los dispositivos técnicos, como internet; y d) La red de alerta y vigilancia epidemiológica. Derivan estos elementos en la generación de una visión panorámica del virus que es de carácter mucho más global que local. La gestión de la información se da, a través de estos elementos, principalmente mediante grupos independientes interconectados con entidades de alerta y vigilancia epidemiológica.

Finalmente, Felipe Ragliantti, expuso un pequeño excurso, sobre las interacciones con las pantallas, cada vez más comunes. Apuntando a cómo la relación, el cambio de interfaz es también una forma de producción de lo humano, de poiesis, de enfrentamiento de la multiplicidad. En ese sentido, fue enfático en que “lo que cuenta como humano se decide”.

Luego de se abrió el espacio a un interesante debate con los expositores.

 

 

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